Archivos en la Categoría: La producción

NIXTAMAL, PROCESO MÁGICO DEL MAÍZ.

El origen del maiz

¿QUÉ SABEMOS SOBRE EL TRABAJO?

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Nuestras sociedades son, como lo escribía Habermas, “sociedades fundadas sobre el trabajo”.El trabajo es el fundamento del orden social y determina ampliamente el lugar de los individuos en la sociedad. Es el principal medio de subsistencia y ocupa una parte esencial de la vida de los individuos. Trabajar es una norma, un “hecho social total”. El concepto de trabajo del que disponemos hoy presenta una doble característica: por un lado, es un conglomerado de capas de significación diferentes que fueran depositadas en los últimos siglos y que, de cierta manera, se sedimentaron olvidando su carácter histórico. Hacemos como si, por toda la eternidad, el trabajo hubiera estado dotado,objetiva y subjetivamente, de todos los atributos y de todas las finalidades que lo caracterizan hoy: el esfuerzo, la obligación, la transformación creadora de algo dado, la creación de valor, la utilidad, la existencia de contrapartes. En otras palabras, proyectamos sobre nuestro pasado más lejano categorías profundamente modernas y sin duda cometemos un grave error al imaginar a los antiguos, o hasta a Dios mismo, bajo la figura de un trabajador. Es esta ilusión retrospectiva la que nos hace considerar a uno de los primeros actos llamado “trabajo” (el parto, llamado todavía “trabajo de parto” desde el siglo XII según el Dictionnaire historiquede la langue française), como emblema de la esencia del trabajo (…)  A esta ilusión retrospectiva se añade otra. Consiste en creer que el trabajo, como concepto de trabajo terminado, enriquecido por nuevas dimensiones y dotado de todas sus funciones y preexistente a toda historia, hubiera sido estropeado, manchado, desfigurado en un momento u otro. Todo transcurre como si en alguna parte, en un mundo pasado y mítico, hubiera una idea del trabajo a la que deberíamos, a partir de ahora, concretizar y devolver a su pureza.

(…)

La “invención del trabajo”, que significa a la vez la posible utilización del artículo definido (el trabajo) y que la categoría encuentre su unidad y el concepto su comprensión, va a transcurrir durante los siglos XVIII y XIX, en tres tiempos,tres épocas, cada una va a agregar una capa de significación suplementaria, sin nunca substituir a las anteriores.

Texto completo en PDF: Meda Dominique ¿Que Sabemos Sobre el Trabajo?

Hernán Casciari: Una pequeña historia

La Historia de las Cosas

Mas de mil millones de toneladas de alimentos se pierden o desperdician anualmente en el mundo

Cerca de un tercio de los alimentos que se producen cada año en el mundo para el consumo humano aproximadamente 1.300 millones de toneladas-, se pierden o desperdician, según advierte un estudio encargado a la FAO.

El informe Global food losses and food waste (Pérdidas y desperdicio de alimentos en el mundo) fue encargado por la FAO al Instituto sueco de Alimentos y Biotecnología (SIK) para el congreso internacional Save Food! (¡Ahorra comida!, ndr) que se celebra en Düsseldorf (Alemania) del 16 al 17 de mayo de 2011 dentro de la feria comercial sobre industria internacional del envasado Interpack2011.

Entre otras conclusiones importantes se incluyen:

· Los países industrializados y aquellos en desarrollo dilapidan más o menos la misma cantidad de alimentos: 670 y 630 millones de toneladas respectivamente.

· Cada año, los consumidores en los países ricos desperdician la misma cantidad de alimentos (222 millones de toneladas) que la totalidad de la producción alimentaria neta de África subsahariana (230 millones de toneladas).

· Las frutas y hortalizas, además de las raíces y tubérculos, son los alimentos con la tasa más alta de desaprovechamiento.

· La cantidad de alimentos que se pierde o desperdicia cada año equivale a más de la mitad de la cosecha mundial de cereales (2 300 millones de toneladas en 2009/2010).

Pérdidas y desperdicio

El informe distingue entre perdidas de alimentos y desperdicio de los mismos. Las pérdidas -que pueden darse en la fase de producción, recolección, post-cosecha o procesado- son más elevadas en los países en desarrollo, debido a la precariedad de las infraestructuras, el bajo nivel tecnológico y la falta de inversiones en los sistemas de producción alimentaria.

El desperdicio de alimentos es un problema mayor en los países industrializados, en la mayoría de los casos provocado tanto por los minoristas como por los consumidores, que arrojan alimentos perfectamente comestibles a la basura. El desperdicio per cápita entre los consumidores es de 95-115 kg anuales en Europa y Norteamérica, mientras que en África subsahariana y en Asia meridional y el Sudeste asiático se tiran solamente entre 6-11 kg por persona.

La producción total de alimentos per cápita para el consumo humano se sitúa en alrededor de 900 kg anuales en los países ricos, cerca del doble con respecto a los 460 kg producidos en las regiones más pobres. En los países en desarrollo el 40 por ciento de las pérdidas ocurre en las fases de post-cosecha y procesado, mientras que en los países industrializados más del 40 por ciento de las pérdidas se da a nivel de las ventas al por menor y del consumidor.

Las pérdidas de alimentos durante la recolección y el almacenaje se traducen en la pérdida de ingresos para los pequeños campesinos y en precios más elevados para los consumidores pobres, señala el informe. Reducir estas pérdidas podría significar por tanto “un impacto inmediato y significativo” en los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria.

Desaprovechar recursos

La pérdida y el desperdicio suponen también desaprovechar importantes recursos, incluyendo agua, tierras, energía, mano de obra y capital, junto a la producción innecesaria de gases de efecto invernadero, contribuyendo así al calentamiento global y al cambio climático.

El informe ofrece diversas sugerencias prácticas sobre cómo reducir pérdidas y desperdicio.

En los países en desarrollo, el problema es básicamente el uso de técnicas de recolección inadecuadas, una gestión y logística post-cosecha precarias y la ausencia de infraestructuras, procesado y empaquetado adecuados. A ello se añade la falta de información para la comercialización, que permitiría una mejor adaptación de la producción a la demanda.

Se aconseja por lo tanto fortalecer la cadena del suministro alimentario, apoyando a los pequeños campesinos para que enlacen directamente con los compradores. Los sectores público y privado deberían también invertir más en infraestructura, transporte, procesado y empaquetado.

En los países de ingresos medios y altos, las pérdidas y desperdicios proceden en su mayor parte del comportamiento del consumidor, pero también de la falta de comunicación entre los diferentes actores de la cadena de abastecimiento.

La apariencia adquiere demasiada importancia

A nivel de la venta al detalle también se desperdician grandes cantidades de alimentos debido a las normas de calidad que dan excesiva importancia a la apariencia. Las encuestas indican que los consumidores están dispuestos a comprar productos que no cumplan las exigencias de apariencia siempre que sean inocuos y tengan buen sabor. De esta forma, los consumidores tienen la facultad de influenciar en los estándares de calidad y deberían hacerlo, según el informe.

Otra sugerencia es vender los productos agrícolas a los consumidores de forma más directa, sin tener que cumplir las normas de calidad de los supermercados. Ellos se podría conseguir a través de la venta en mercados de los campesinos y en las granjas.

Debe encontrarse un uso apropiado para alimentos que de otra forma se desecharían. Las organizaciones comerciales y de beneficencia pueden trabajar con los minoristas para recoger o utilizar productos que destinados a la basura pero que todavía son adecuados en términos de inocuidad, sabor y valor nutritivo.

Cambiar la actitud del consumidor

A los consumidores en los países ricos se les anima con frecuencia a comprar más alimentos de los que necesitan. Las promociones del tipo “Compre tres y pague dos” son un ejemplo, y otro sería las comidas preparadas excesivamente copiosas producidas por la industria alimentaria. Con frecuencia los restaurantes ofrecen buffets que por un precio fijo alientan a los clientes a llenarse el plato de comida.

El informe explica que en líneas generales, los consumidores no consiguen planificar de forma adecuada sus compras de alimentos. Ello significa que a menudo se deshacen de alimentos cuando se pasa la fecha indicada para “consumir preferentemente antes de”.

La educación en las escuelas y las iniciativas políticas son posibles puntos de partida para cambiar la actitud de los consumidores, según sugiere el estudio. Los consumidores de los países ricos deberían aprender que tirar los alimentos innecesariamente es algo inaceptable.

También habría que concienciarles de que a causa de la disponibilidad limitada de recursos naturales, resulta más eficaz reducir las pérdidas de alimentos que incrementar la producción para alimentar a la creciente población mundial.

En un informe aparte dedicado al envasado de alimentos en los países en desarrollo y que se elaboró igualmente para el congreso Save Food! se apunta que el envasado adecuado es un factor clave que influye en las pérdidas ocurridas en casi todos los niveles de la cadena alimentaria.

FAO

Tomado de : http://www.librered.net/?p=7188

Monsanto en la India: Suicidio Masivo de Granjeros

Tres países acaparan la riqueza genética del mar

EEUU, Japón y Alemania poseen el 70% de las patentes de genes marinos

NUÑO DOMÍNGUEZ Madrid 25/03/2011

Estados Unidos, Alemania y Japón son los líderes indiscutibles de la caza internacional de genes marinos, un negocio en boga que puede reportar decenas de millones euros al año en beneficios. Las tres naciones acaparan el 70% de todas las patentes internacionales sobre secuencias de ADN marino registradas entre 1991 y 2009, según un estudio dirigido por investigadores españoles que acaba de destapar el desequilibrio existente en este nuevo y pujante mercado.

Según el trabajo, que ha rastreado la base de datos de patentes internacionales Genbank, coordinada por el Gobierno de EEUU, los 10 países que se reparten el 90% de las patentes Sigue leyendo

Food Inc y cómo nos alimentamos

Iván Restrepo

La Jornada on line

14 de febrero de 2011

Uno de los documentos más críticos y fundamentados del modelo agroindustrial y alimentario que reina en Estados Unidos es Food Inc, filme de Robert Kenner, merecedor de elogios de la crítica cinematográfica y de quienes buscan cambiar un sistema de producción llevado a sus límites, carente de ética y que perjudica a quienes se dedican a las actividades agropecuarias (granjeros y jornaleros), a los consumidores y el medio ambiente global. En poco más de hora y media, Robert Kenner nos muestra la realidad de la agroindustria en la potencia vecina. Desde los métodos utilizados para obtener cosechas abundantes de granos y otros productos agrícolas hasta la engorda rápida de pollos y ganado con fórmulas que atentan contra la salud de las personas y el derecho de los animales. Todos estos procesos se encuentran ahora dominados por unos cuantos conglomerados industriales con influencia política en la Casa Blanca y el Capitolio.

Food Inc tiene la virtud de dar voz a los implicados en la tarea de producir masivamente cosechas y alimentos: desde el productor que antes escogía las mejores semillas para las siembras del año siguiente y hoy depende de las que le venden, junto con otros insumos, las trasnacionales de su país; las mismas que le compran su producción y con ella rematan un proceso que lleva a los supermercados 47 mil productos diferentes, con una presentación impecable gracias a los químicos. En resumen, una producción de alimentos con pocas cosechas, pocas variedades, pocas empresas controlando el proceso y enormes subsidios públicos que en otros países son impensables. Pero esto tiene un alto costo energético, ambiental, económico, social y de salud. Por ejemplo, la comida rápida y barata (gracias a los subsidios) es origen de una sociedad obesa, mal alimentada, enferma y derrochadora de recursos.

En Food Inc igualmente está la opinión de los productores que se niegan a seguir las directrices de las trasnacionales y observan los patrones de una agricultura sustentable que abarca lo mismo cosechas que carne o leche, libres de agroquímicos y de las fórmulas modernas obtenidas en los laboratorios para engordar rápidamente a los animales en las granjas. Por no aceptar las reglas que imponen quienes manejan el negocio agroindustrial muchos han tenido problemas con las autoridades sanitarias del vecino país y con la justicia. Sin embargo, su número aumenta cada día, al igual que su efecto en una sociedad que cada vez más exige alimentarse bien, sin enfermarse ni destruir el ambiente.

Luego de ver Food Inc, uno no desea saber más de las hamburguesas que venden las grandes cadenas de comida chatarra, o disfrutar un trozo de carne o un muslo de pollo proveniente del vecino país. Es la virtud de la película: mostrar la realidad, aunque no nos guste. Y que se vive en muchos otros lugares donde utilizan dioxinas y otros compuestos modernos en la cría de aves, ganado y cerdos. Por ejemplo, en Alemania. En diciembre pasado fueron clausuradas 5 mil granjas en la Baja Sajonia, pues la carne de cerdo y aves proveniente de ellas contenía dioxinas por arriba de lo que permite la legislación sanitaria. Algunos países (China a la cabeza) prohibieron la importación de carne de cerdo alemana, que cada año exporta 2.3 millones de toneladas.

Como posible responsable de lo ocurrido aparece la empresa Harles&Jentzsch por mezclar grasas venenosas con grasas limpias hasta obtener niveles de contaminación permitidas por la legislación alemana. Pero así como las autoridades prometieron aclarar lo ocurrido, se reabrieron las granjas y el caso desapareció de los medios. Se ignora si la carne contaminada llegó a los consumidores locales, de Holanda y Reino Unido. Tampoco se supo más sobre el tipo de dioxinas encontradas y sus efectos en la salud de la gente a corto y largo plazo.

A propósito: ¿cuál es la situación de la engorda masiva de aves y ganado en México? ¿Existen los métodos modernos para obtener en poco tiempo más carne en la porcicultura y la ganadería? ¿Las crecientes importaciones de tales productos están libres de, por ejemplo, dioxinas? ¿Se supervisa adecuadamente a las trasnacionales agroalimentarias del vecino país que funcionan aquí?

VER DOCUMENTAL EN 9 PARTES:

http://www.youtube.com/watch?v=yXXuDlG8Lr4

http://www.youtube.com/watch?v=xcE4ZxIRg8U&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=vfogxqA77Uw&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=U0C1CELzPH8&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=QdK32WgcYBc&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=99RsWx5-UFs&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=c2x4SYdmUAk&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=MKDpQCQQP2s&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=UGkQmRs8Ei8&feature=related

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA – ( COMPRAR, TIRAR, COMPRAR )

SUSANA RODRÍGUEZ 04.01.2011

Baterías que se ‘mueren’ a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas… ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos?

La 2 de Televisión Española y RTVE.es emiten  “Comprar, tirar, comprar” un documental que nos revela el secreto: obsolescencia programada, el motor de la economía moderna.

Rodado en España, Francia, Alemania, Estados Unidos y Ghana, Comprar, tirar, comprar, hace un recorrido por la historia de una práctica empresarial que consiste en la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo porque, como ya publicaba en 1928 una influyente revista de publicidad norteamericana, “un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios”.

El documental, dirigido por Cosima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española, es el resultado de tres años de investigación, hace uso de imágenes de archivo poco conocidas; aporta pruebas documentales y muestra las desastrosas consecuencias medioambientales que se derivan de esta práctica. También presenta diversos ejemplos del espíritu de resistencia que está creciendo entre los consumidores y recoge el análisis y la opinión de economistas, diseñadores e intelectuales que proponen vías alternativas para salvar economía y medio ambiente

Una bombilla en el origen de la obsolescencia programada

Edison puso a la venta su primera bombilla en 1881. Duraba 1500 horas. En 1911 un anuncio en prensa española destacaba las bondades de una marca de bombillas con una duración certificada de 2500 horas. Pero, tal y como se revela en el documental, en 1924 un cártel que agrupaba a los principales fabricantes de Europa y Estados Unidos pactó limitar la vida útil de las bombillas eléctricas a 1000 horas. Este cártel se llamó Phoebus y oficialmente nunca existió pero en Comprar, tirar, comprar se nos muestra el documento que supone el punto de partida de la obsolescencia programada, que se aplica hoy a productos electrónicos de última generación como impresoras o iPods y que se aplicó también en la industria textil con la consiguiente desaparición de las medias a prueba de carreras.

Consumidores rebeldes en la era de Internet

A través de la historia de la caducidad programada, el documental pinta también un fresco de la historia de la Economía de los últimos cien años y aporta un dato interesante: el cambio de actitud en los consumidores gracias al uso de las redes sociales e Internet. El caso de los hermanos Neistat, el del programador informático Vitaly Kiselev o el catalán Marcos López, dan buena cuenta de ello.

África, vertedero electrónico del primer mundo

Este usar y tirar constante tiene graves consecuencias ambientales. Tal y como vemos en este trabajo de investigación, países como Ghana se están convirtiendo en el basurero electrónico del primer mundo. Hasta allí llegan periódicamente cientos de contenedores cargados de residuos bajo la etiqueta de ‘material de segunda mano’ y el paraguas de una aportación para reducir la brecha digital y acaban ocupando el espacio de los ríos o los campos de juego de los niños.

Más allá de la denuncia, el documental trata de dar visibilidad a emprendedores que ponen en práctica nuevos modelos de negocio y escucha las alternativas propuestas por intelectuales como Serge Latouche, que habla emprender la revolución del ‘decrecimiento’, la de la reducción del consumo y la producción para liberar tiempo y desarrollar otras forma de riqueza, como la amistad o el conocimiento, que no se agotan al usarlas.

Tomado de: http://bit.ly/gpuAsP

 

INGENIERÍA PERVERSA: Los fabricantes reducen la vida útil de los productos para incrementar el consumo

Un documental denuncia que esta práctica empresarial se ha convertido en la base de la economía moderna, a pesar de las terribles consecuencias medioambientales

Medio ambiente | 14/12/2010 – 03:07h

Barcelona.(EFE).- Las bombillas están diseñadas para durar mil horas cuando podrían hacerlo más de cien años y un chip limita el tiempo de vida útil de las impresoras, según demuestra el documental “Comprar, tirar, comprar”, que denuncia la obsolescencia programada por las empresas para incentivar el consumo.

“Esta práctica empresarial se ha convertido en la base de la economía moderna, a pesar de las terribles consecuencias medioambientales de un sistema que genera toneladas de residuos inútilmente”, ha señalado hoy la realizadora del filme, Cosima Dannoritzer, durante la presentación del documental, que emitirá esta semana TV3 y el próximo mes de enero TVE.

El documental, que también se emitirá próximamente en Irlanda, Francia, Inglaterra, Bélgica, Suiza, Finlandia y Austria, demuestra que el ciclo producción-consumo-desecho es cada vez más rápido, pero no es nuevo.
La obsolescencia programada nació en los años veinte, cuando las principales empresas de producción de bombillas se pusieron de acuerdo para limitar la vida de las mismas a un máximo de mil horas. Antes de este acuerdo, las bombillas duraban mucho más, como demuestra la bombilla que permanece encendida desde hace más de cien años en un parque de bomberos de Estados Unidos.

Otro ejemplo revelador es el caso de las medias de nailon a prueba de carreras, que triunfaron entre las mujeres en los años cincuenta y después desaparecieron misteriosamente del mercado.

Los ejemplos se suceden hasta nuestros días, donde los casos más claros se encuentran en los productos electrónicos, como impresoras o iPods.
El caso de los iPod fue llevado a los tribunales por una abogada de San Francisco (Estados Unidos) que denunció que Apple había aplicado la obsolescencia programada a las baterías, con la intención de que los iPod duraran poco y el consumidor se viera obligado a comprar otro al cabo de un año.

“El documental no va en contra de ninguna empresa en concreto porque la obsolescencia programada es una práctica generalizada”, según el productor ejecutivo del filme, Joan Úbeda, que ha aclarado que “el problema está en la filosofía del sistema que actúa de una manera claramente insostenible, obligando a los ingenieros a crear productos poco duraderos cuando podrían ser mucho mejores”. “No sólo ponemos el problema sobre la mesa, sino que también mostramos algunas salidas o soluciones que ya se están debatiendo”, ha añadido Cosima Dannoritzer.

Estas soluciones vienen de la mano del pensadores, empresarios e investigadores. En este sentido el profesor emérito de economía de la Universidad de París Serge Latouche defiende la teoría del decrecimiento, mientras que el empresario Warner Philips ha comercializado una bombilla de bajo consumo que dura 25 veces más que las normales y cuesta 25 veces más cara.

Asimismo, el químico Michael Braungart aplica su teoría “De la cuna a la cuna”, que consiste en modificar todo el proceso de producción para conseguir que todo el desecho pueda ser reutilizado.

Tomado de: http://bit.ly/hv0X0T

Ver video en: http://bit.ly/gpuAsP

INDUSTRIA AUTOMOTRIZ: OBREROS MEXICANOS LOS MÁS PRODUCTIVOS

Hasta septiembre pasado, el salario promedio de trabajadores en la industria automotriz era de 35.76 pesos la hora. Foto: Archivo

Producen más, ganan menos.

Los trabajadores nacionales necesitan certificarse y fortalecer ciertas áreas, según AT Kearney

REFORMA / Redacción
 

Ciudad de México  (7 diciembre 2010).- Los trabajadores de la industria automotriz en México son más productivos que sus contrapartes en el resto del mundo, pero perciben un salario hasta 70 por ciento inferior. 

Un empleado mexicano en Toyota invierte 19.2 horas en armar un vehículo, mientras que en otras partes del mundo requieren 22.4 horas.

De la misma forma, en Ford México se requieren 20.8 horas para esa actividad, contra 22.8 horas en otros lugares, según datos de AT Kearney.

Sin embargo, los sueldos son muy inferiores en México.

Con respecto a las retribuciones, de acuerdo con cifras del IMSS, hasta septiembre pasado, el salario promedio de trabajadores en la industria automotriz era de 35.76 pesos la hora, es decir, alrededor de 2.90 dólares, mientras que en Estados Unidos es de 10.3 dólares la hora.

Esta alta productividad y bajos salarios, entre otros factores, propiciaron que este año se anunciaran inversiones por mil 360 millones de dólares en el sector: 600 millones corresponden a Nissan, 550 millones a Volkswagen y 210 millones a Pirelli, todas con el fin de construir nuevas plantas en el País.

Ricardo Haneine, socio de la consultoría estratégica AT Kearney, consideró que para mejorar el salario es necesario certificar a los trabajadores y fortalecer ciertas áreas.

ESCALADA DE PATENTES

Grupo ETC

Boletín de prensa

www.etcgroup.org

Nagoya, Japón.- Las corporaciones más grandes del mundo de semillas y agroquímicos están llenando cientos de solicitudes de patentes de amplísimo espectro sobre genes múltiples, en una apuesta por controlar la biomasa vegetal del planeta, según el informe del Grupo ETC publicado este lunes 25 de octubre.

Un puñado de corporaciones multinacionales están presionando a los gobiernos para que acepten, mediante el sistema de patentes, el apropiamiento de la biodiversidad más amplio y peligroso de la historia, advierte el Grupo ETC en Nagoya, durante la reunión del Convenio sobre Diversidad Biológica. (18 al 29 de octubre de 2010).

“Esas patentes son la última forma de la biopiratería”, enfatiza Vandana Shiva, Directora de la Research Foundation for Science, Technology, and Ecology en India. “Los agricultores han criado semillas para la sequía, las inundaciones y la tolerancia a la salinidad por milenios. La adaptabilidad climática depende en última instancia de la innovación de los agricultores, de que la biodiversidad y los procesos agroecológicos permanezcan en las manos de las comunidades agrícolas”, dijo Shiva.

Artículo completo:

http://www.etcgroup.org/upload/publication/pdf_file/NwsRls%20ClimatereadySpanishOct2010.pdf

 

La trastienda de la industria de la tecnología y la electrónica en China

TRABAJO Y AUTOMATIZACIÓN

TECNOLOGÍA Y EMPLEO

¿SUEÑOS WUAJIROS? CARLÍN Y LA CAÍDA DE LA TASA DE GANANCIA

Juventud: De medio tiempo y de medio pelo

35 millones de jóvenes de México son quienes exigen a la autoridad que el primer empleo no sea tan precario

Laura Toribio y Claudia Solera

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de agosto.- Preparan hamburguesas en un minuto. Cortan 800 boletos de cine, en siete horas. Abren y cierran la caja registradora hasta 500 veces por turno. Llaman por teléfono cien veces al día para ofrecer el mismo producto. Hacen girar cuarenta veces la rueda de la fortuna.  Trepan  hasta 50 metros para colocar las luces en el Palacio de los Deportes. O acomodan al público en sus butacas antes de que comience la obra. Todos son jóvenes y éstos sus primeros empleos.

Setenta y cinco por ciento de los jóvenes mexicanos consiguen su primer trabajo entre los 13 y los 18 años, según el Instituto Mexicano de la Juventud. La mayoría, temporales, de medio tiempo, en los que la facilidad de palabra y la amabilidad con el cliente son los requisitos más importantes.

Pocos les ofrecen más de tres salarios mínimos. Ni cinco mil pesos al mes. Y con las mínimas prestaciones de ley.

Haber aprendido a cocinar crepas o freír papas a la francesa; saber cuánto tiempo hornear una pizza; cómo proyectar una película; o qué botones apretar para echar a andar la montaña rusa son experiencias que tal vez en diez años ni figurarán en sus hojas de vida, pero mientras son jóvenes “inexpertos”, es lo único que hay.

En México, hay 14 millones 419 mil 79 jóvenes con empleo, según el  Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social (CEIDAS).

Peor es nada

Valeria es quien le llama por teléfono para venderle una suscripción de periódico. Citlalli la que se compromete a que el repartidor le entregue su pizza antes de  30 minutos o se le deje completamente gratis. Son dos jóvenes estudiantes y madres que llevan realizando este trabajo los últimos dos años.  Un empleo que no les exige más de ocho horas al día, pero que tampoco les ofrece más dos mil 500 pesos a la quincena.

“No es que los jóvenes no busquemos un buen trabajo, es que no hay más, no los hay. Durante cinco años, no he encontrado otro trabajo de medio tiempo que no sea de intendencia. Con la preparatoria, lo único que me ofrecen en la bolsa de trabajo del gobierno, en un horario de seis horas, son empleos fugaces de dos o tres meses en campañas políticas”, dice Valeria, que a sus 26 años ha pasado por cinco compañías de telemarketing.

Citlalli se convirtió en menos de dos años en gerente de una sucursal de Domino’s Pizza. Pero de gerente sólo el nombre, ni el sueldo, ni las condiciones: recibe dos mil 200 pesos cada catorcena, con un solo día de descanso. Ella no protesta, en ningún otro lugar ha encontrado la flexibilidad de horario que le permita cuidar a su bebé y estudiar en el Cetis No. 7.

“Cuando tenga el título de técnica en contabilidad buscaré algo mejor”, ésta es al menos su esperanza, porque terminar  un bachillerato o convertirse en licenciada tampoco le garantizará encontrar un empleo de calidad.  Cuatro de cada diez profesionales trabajan en un lugar, donde no pueden desarrollar el conocimiento que adquirieron en el aula, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Paty, Pilar y Adriana pensaron igual. Creyeron que con el título de licenciadas en Ciencias de la Comunicación de la UNAM hallarían un trabajo estable, con buen ambiente y bien pagado, pero después de dos años no lo han encontrado: 15.39 por ciento de los jóvenes de 20 a 29 años, con al menos un año de preparación profesional, realizan actividades poco calificadas, según la ENOE.

Paty prepara las bebidas en un negocio de hamburguesas. Pilar es secretaria en un hospital de maternidad. Y Adriana está en Londres: huyó para ver si allá conseguía algo, porque aquí todas las puertas se le cerraron.

Fuga de talento

En menos de dos décadas, más de un millón 357 mil profesionales hasta con doctorado abandonaron México, en busca de un buen empleo, de acuerdo con el libro La juventud mexicana, una radiografía de su incertidumbre, del doctor Pedro José Peñaloza de la UNAM.

Las historias de Paty, Pilar y Adriana no son aisladas,  reflejan la situación de toda una generación.  De sus treinta compañeros de clase, sólo cuatro están en puestos para los que estudiaron. No todos con un buen salario.

En 2009, México formó a 432 mil profesionales. De estos egresados, la mitad recibe ingresos precarios y una cuarta parte carece de prestaciones; o trabaja sin un contrato, según Peñaloza. La otra mitad ni a trabajo llega.

Evelyn es la sicóloga que le ha despachado las palomitas en el Cinemex, para que usted disfrute de su película. Vicky, la chef que le ha preguntado de qué tamaño quiere su café, en Starbucks. Las principales misiones de estas licenciadas se redujeron a ser eficaces, rápidas y atentas con el cliente.

“Independientemente de que estés buscando el trabajo para el que estudiaste, en el inter tienes que aceptar cualquier chamba, porque de algo tienes que vivir: hay que comer”, afirma Paty, de 24 años.

Tres de cada diez mexicanos en edad de trabajar tienen entre 15 y 29 años.

Para poder absorber a todos los jóvenes que se integran el mercado laboral, México necesitaría crear  al año unos 900 mil nuevos puestos de trabajo,  asegura Pedro José Peñaloza. Mientras este año, el gobierno federal sólo prevé 600 mil.

La edad crítica para encontrar empleos va de los 14 a los 25 años. El propio  secretario del Trabajo, Javier Lozano, reconoció la semana pasada que esos jóvenes deben enfrentar el  doble de inconvenientes.

David tiene 23 años.  Es quien le cobra para que su hijo pueda jugar en la máquina “aplasta topos” de Six Flags. Alejandro tiene 24. Y es quien trepa en una cuerda hasta 50 metros para colocar la estructura de las luces que iluminarán el concierto de su artista favorito.

Ellos dos sólo tienen certificado de secundaria. Fuera de los parques de diversiones,  montaje de eventos,  comidas rápidas, cines, plazas comerciales, cafeterías, restaurantes, un negocio propio o el comercio informal no tienen más opciones.  “Pensar en el futuro me pone de malas”, confiesa Alejandro.

Al menos las licenciaturas que Paty, Pilar, Adriana Evelyn y Vicky estudiaron, les permiten tener más lugares en donde ir a dejar su currículum.

— Con información de Lilian Hernández

2010-08-10 05:00:00

Tomado de: http://nuevoexcelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=648050

¿QUIÉN NOS ALIMENTARÁ?

Cuestionamientos a los negociadores de las crisis alimentaria y climática en Roma y Copenhague

La reunión intergubernamental más importante sobre las crisis alimentaria y climática de 2009 ya ha ocurrido. En octubre, mientras los negociadores del clima se peleaban en Bangkok y las agencias alimentarias de Naciones Unidas luchaban entre sí por una respuesta reestructurada a la crisis alimentaria y los planes para la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, la Comisión sobre Recursos Genéticos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (fao) se reunió silenciosamente en Roma para evaluar la capacidad de respuesta de la comunidad internacional para adaptar y desarrollar cultivos, ganado y recursos genéticos acuáticos y microbianos utilizados en la alimentación y la agricultura frente al cambio climático. La reunión también consideró las limitaciones políticas y empresariales que podrían impedir un cambio estratégico que permitiera alcanzar nuestra seguridad alimentaria. La Cumbre sobre la Alimentación de noviembre, en Roma y la Cumbre sobre el Cambio Climático de diciembre, en Copenhague, deberían prestar atención. Lo que está en juego es la respuesta a la pregunta más importante que no se ha planteado en Copenhague: ¿quién nos alimentará?

ARTÍCULO EN  PDF:

QUIÉN NOS ALIMENTARÁ

Tomado de: http://www.etcgroup.org/es/node/4952

Otra agricultura para otro clima

ESTHER VIVASdominio-03-11

El actual modelo de producción agrícola y ganadero industrial contribuye a profundizar en la crisis ecológica global con un impacto directo en la generación de cambio climático. Aunque a primera vista no lo parezca, la agroindustria es una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero.

Así lo ha puesto de relieve la campaña No te comas el mundo, en el marco de las movilizaciones de estos días con motivo de la reunión de las Naciones Unidas en Barcelona sobre cambio climático, previa a la crucial cumbre de Sigue leyendo