Ponerle Puertas (P2P) a Internet

ELPAÍS.com abre un debate sobre la propuesta de crear un sistema de advertencias para quienes intercambien contenidos protegidos en Internet. Hoy el presidente de la Asociación de Usuarios de Internet (AUI) ocupa la tribuna

MIGUEL PÉREZ SUBÍAS – Madrid – 16/12/2008

Más de 10 millones de usuarios de Internet, en España, intercambian contenidos cada día utilizando tecnologías Peer-to-Peer (P2P) a través de programas como E-mule, Kazaa, Bittorrent o eDonkey. Cada persona decide los contenidos y carpetas, de su ordenador, que pone a disposición de los demás y su ordenador se integra en la red P2P cuando este se conecta a Internet y tiene activo alguno de estos programas. A partir de ese momento todos los miembros de la red pueden buscar y bajarse contenidos de los demás ordenadores conectados a la red en cada momento.

Sostenibilidad versus regulación

Hay en este momento dos movimientos sociales totalmente opuestos. Uno aboga por impulsar el uso y el desarrollo de estas redes P2P dándoles el respaldo jurídico y político (el social ya lo tienen) para que rápidamente aparezcan modelos sostenibles: a su favor están los millones de usuarios que ya las utilizan, el crecimiento del ancho de banda y los millones de autores que ven en este medio una oportunidad frente a los canales tradicionales al que solo acceden unos pocos.

En el otro extremo están los que abogan por ponerle trabas regulatorias a las redes P2P para controlar y decidir que es lo que cada ciudadano puede descargarse en ellas, entendiendo que todo lo demás es ilegal. En este movimiento están las entidades de gestión, los autores consagrados y algunos políticos que, seducidos por aquellos, quieren introducir modificaciones legislativas para obligarnos a todos a pasar por esas puertas, es decir los que viven de un modelo ya superado por Internet.

La propuesta de que sean los proveedores de acceso los que se ocupen de controlar los contenidos nos parece que es dar un paso atrás en las libertades básicas máxime si estos actúan a instancias de organizaciones privadas y con intereses económicos, en nuestra opinión esta intervención sólo la debe de poder instar un Juez, al igual que para la intervención de un telefóno, ya que en Internet convergen cada vez más datos de ámbito privado.

Por otro lado es necesario recordar que el intercambio de contenidos en España es legal cuando no hay ánimo de lucro, así lo recoge un informe de la fiscalía o las recientes declaraciones de Jorge Martín, Jefe del Grupo de Seguridad Lógica de la B.I.T. de la Comisaría General de Policía Judicial en un reciente Congreso de Webmasters. Lo mismo ocurre con la copia privada cuya regulación nos impone el pago obligatorio de un Canon en todos los soportes y dispositivos electrónicos que utilizamos incluso en aquellos que no se usan para esta finalidad.

Redes P2P versus Radios P2P

En el siglo pasado cuando la radio irrumpe con fuerza en los hogares son muchos, fundamentalmente los artistas consagrados y sus representantes, los que ponen el grito en el cielo cuando se emitían sus obras sin su permiso: “Si las oyen por la radio nadie querrá venir a mis actuaciones en Broadway, nadie comprará mis discos” se lamentaban los artistas del momento.

Hoy, por el contrario, los creadores quieren estar en las emisiones radiofónicas e incluso pagan para que sus lanzamientos se programen en las horas de mayor audiencia. A nadie en su sano juicio se le ocurriría, en este momento, tildar de piratería al hecho de escuchar algo que se emite en la radio o llamar delincuente a quién graba lo que se programa para reproducirlo posteriormente o para hacérselo llegar a un conocido a pesar de ser un medio gratuito para los ciudadanos.

Hollywood, el ‘canon’ y la ‘piratería’

William Goldman, en su libro “Las aventuras de un guionista en Hollywood” editado en los 80, escribe:”La abundancia de productos que resultó de ello fue, en última instancia, la responsable de la existencia de Hollywood. Todos los estudios importantes pagaban un canon a Thomas Edison por el derecho de hacer películas: el cine era su invención y había que pagarle por cada película que se hiciera.

Pero había tal necesidad de contenidos que empezaron a surgir compañías piratas que no pagaban el canon. Los estudios más importantes contrataron los servicios de detectives para impedir esta práctica, lo que condujo a la mayoría de los piratas a alejarse lo más posible de Nueva York”.

Resulta, cuando menos, paradójico que aquellos que huyeron del canon y que practicaron la piratería sean hoy los que se empeñan en reeditar, para Internet, la filosofía abominada por ellos hace unas décadas.

Como el tiempo juega siempre a favor de la sostenibilidad, al igual que sucedió con la radio y con Hollywood, en pocos años se consolidarán las Redes P2P y donde ahora algunos ven piratas y “distribución ilegal” descubrirán que en realidad hay oyentes, lectores o espectadores, descubrirán que la red es magnifico un canal para difundir y promocionar todo tipo de contenidos y también para hacer negocios.

El interés general no puede condicionarse al interés particular o al interés económico y por tanto pedimos a los políticos para que vean en Internet a su gran aliado y que escuchen a los ciudadanos a esa mayoría silenciosa que algunas veces les vota.

Miguel Pérez Subías es presidente de la Asociación de Usuarios de Internet

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